Durante mucho tiempo, el cannabis ha sido considerado por muchos una sustancia perjudicial para la salud; sin embargo, un nuevo estudio a gran escala ha aportado algunas revelaciones sorprendentes en relación con los consumidores de cannabis que han sufrido infartos de miocardio.

Un estudio exhaustivo. Dos décadas de datos

Los investigadores examinaron casi todos (9.900.000) los registros de ingreso de pacientes hospitalizados en EE.UU. para el tratamiento de un infarto agudo de miocardio entre 2001 y 2020. Entre estas personas, aproximadamente 117.000 declararon haber consumido cannabis.

En el estudio publicado en Archives of Medical Science Atherosclerotic Diseases, los investigadores han analizado cómo podría influir el consumo de marihuana en los resultados tras un infarto de miocardio.

Lo que hace que este estudio sea tan realmente convincente es su enorme alcance.

Pudieron trazar un panorama muy claro del consumo de cannabis y los resultados de los infartos de miocardio en un amplio grupo demográfico, ya que se basaron en dos décadas de datos de pacientes con edades comprendidas entre los 18 y los 80 años.

En el estudio también se aplicaron las técnicas estadísticas más recientes para tener en cuenta las variables de confusión y lograr la máxima exactitud de los resultados, incluidos el emparejamiento por puntuación de propensión y los modelos de regresión multivariante.

Resultados sorprendentes. Menores riesgos y mejores tasas de supervivencia

Los resultados fueron, en cierto modo, bastante contraintuitivos.

Los consumidores de cannabis ingresados por infarto de miocardio presentaron menores probabilidades de shock cardiogénico cuando los controles se ajustaron por los distintos factores, menor riesgo de ictus isquémico agudo y de parada cardiaca.

También presentaron una menor tasa de uso de intervenciones coronarias percutáneas y una menor necesidad de balón de contrapulsación intraaórtico.

Lo más interesante es que la mortalidad intrahospitalaria disminuyó significativamente en comparación con los no consumidores de cannabis.

Estos mismos resultados se mantuvieron incluso después de tener en cuenta las diferencias de edad y otros posibles factores de confusión.

Los resultados crean una paradoja: mientras que se cree que el consumo de cannabis está asociado a factores de riesgo cardiovascular, los pacientes que lo fuman parecen tener mejores resultados a corto plazo tras un infarto de miocardio.

Este fenómeno es paralelo a la llamada "paradoja del fumador" entre los consumidores de tabaco, en la que a veces se muestran grandes tasas de supervivencia a corto plazo tras un infarto u otros tratamientos médicos.

Desentrañar la paradoja. Posibles explicaciones

Podría haber muchas razones para lo que se denomina la "paradoja del cannabis", afirman los investigadores.

La edad y los factores de riesgo pueden desempeñar un papel importante. Los participantes en el estudio que consumían cannabis eran en conjunto mucho más jóvenes -con una media de 51 años frente a los no consumidores, con una media de 63- y presentaban menos riesgos cardiovasculares convencionales, como hipertensión, diabetes y procedimientos cardiacos previos.

Los investigadores intentaron ajustar esos factores en su análisis, pero las variables relacionadas con la edad podrían seguir influyendo en los resultados.

Otra posibilidad podría ser que el cannabis restablezca la cardioprotección. De hecho, estudios con animales e in vitro revelan que la activación de algunos tipos de receptores cannabinoides -de nuevo, al menos el CB2- es cardioprotectora.

Estos receptores podrían ayudar a reducir la inflamación, limitar el tamaño del infarto y prevenir la remodelación adversa del tejido cardiaco tras un infarto. Aunque se necesita más investigación, esto podría explicar en parte los mejores resultados observados en los consumidores de cannabis.

Los investigadores también especulan con la posibilidad de que el mecanismo primario de los infartos de miocardio en los consumidores de cannabis difiera de la típica rotura de la placa aterosclerótica que se observa en muchos casos.

El cannabis debería considerarse directamente responsable de algunos cambios en la frecuencia cardiaca, la presión sanguínea y el flujo sanguíneo coronario asociado; esto podría dar lugar a un tipo diferente de infarto de miocardio (infarto de miocardio de tipo 2) con consecuencias a largo plazo posiblemente menos agresivas.

En este estudio sólo participaron pacientes que consiguieron vivir lo suficiente como para ser ingresados en un centro sanitario, por lo que podría existir un problema relacionado con un sesgo de selección de la muestra del estudio.

Implicaciones y orientaciones futuras

Los resultados de este estudio van en contra de nuestros conocimientos actuales sobre el cannabis y la salud cardiovascular.

Aunque es importante señalar que este estudio no revela en modo alguno que el consumo de cannabis proteja contra los infartos o deba prescribirse como medida preventiva, sí plantea la necesidad de seguir estudiando las complejas interacciones entre los cannabinoides y el sistema cardiovascular.

Estos resultados tienen profundas implicaciones para la práctica clínica.

Esta información puede conducir a pruebas que obliguen a los médicos a reconsiderar la forma en que evalúan y tratan a los pacientes de infarto que consumen cannabis.

Estos pacientes difieren en cuanto a necesidades y resultados en comparación con sus homólogos no usuarios.

En conjunto, los efectos cardioprotectores observados deben considerarse una novedad y suficientes para dar un nuevo impulso al desarrollo de terapias dirigidas, según el nuevo estudio y todos los demás que se deriven de éste.

El estudio del mecanismo que subyace a estos efectos podría ayudar a desvelar nuevas estrategias de intervención que podrían mejorar los resultados de todos los supervivientes de infarto de miocardio.

Estos resultados añaden una capa más a la complejidad del debate general sobre la salud pública en relación con el consumo de cannabis. A medida que se generalice el consumo de marihuana, los responsables de la salud pública y los educadores tendrán que dirigir un debate cada vez más sofisticado, no sólo sobre los peligros, sino también sobre los posibles beneficios.

Los sorprendentes resultados subrayan la necesidad de realizar investigaciones de mayor alcance y a largo plazo en la población humana si se quiere delinear el consumo de cannabis y su asociación con la salud cardiovascular. Deberían planificarse nuevos trabajos sobre los mecanismos y las consecuencias a largo plazo del ejercicio.

Una llamada a la comprensión matizada

La "paradoja del cannabis" es un recordatorio de la complejidad de la biología humana y de las formas, a menudo sorprendentes, en que las sustancias interactúan con nuestro organismo.

Aunque la investigación demostró unos beneficios a corto plazo bastante interesantes para los consumidores de cannabis tras un infarto de miocardio, es esencial tener precaución a la hora de interpretar estos resultados.

Esta investigación abre vías de estudio completamente nuevas y la necesidad de una comprensión más diversa de los cambios positivos que provoca el cannabis en el cuerpo humano.