En noviembre de 2018, un cambio significativo barrió el panorama médico del Reino Unido, ya que los productos a base de cannabis para uso medicinal (CBPM) fueron reclasificados a la Lista 2 en virtud del Reglamento sobre el uso indebido de drogas de 2001.
Este cambio normativo permitió la prescripción de CBPM a personas que no se habían beneficiado de otras terapias autorizadas o que habían sufrido efectos secundarios intolerables con ellas.
A pesar de este paso progresivo, un estudio reciente revela una sorprendente laguna en el conocimiento y la formación de los agentes de policía británicos en relación con esta nueva normativa.
La encuesta, realizada entre el 24 de octubre y el 1 de noviembre de 2022, incluyó las respuestas de 200 policías y reveló datos sorprendentes sobre el nivel de conocimientos del cuerpo.
El objetivo principal del estudio era evaluar el conocimiento de la policía sobre el estatuto jurídico de las CBPM y determinar el alcance de la formación recibida sobre este tema.
Sorprendentemente, el 28,5% de los encuestados no sabía que los CBPM eran legales con receta en el Reino Unido. Por otra parte, un asombroso 88,5% cree que se beneficiaría de una mayor formación en la identificación de pacientes de cannabis medicinal legal.
Estos resultados subrayan la urgente necesidad de mejorar la educación de las fuerzas del orden para evitar interacciones negativas entre los agentes de policía y los pacientes legítimos de CBPM, que a menudo se sienten estigmatizados debido a su medicación.
Esta ignorancia ha dado lugar incluso a una campaña para proteger a los pacientes del exceso de celo de los agentes de policía.
Las implicaciones de esta laguna de conocimiento van más allá de las experiencias individuales de los pacientes y se extienden a una percepción social más amplia del cannabis como tratamiento medicinal legítimo.
En un panorama en el que el 50% de la población británica sigue sin saber que las CBPM pueden ser legalmente prescritas, el papel de los agentes de policía como ejecutores informados y empáticos de la ley se hace aún más crítico.

Entender el panorama jurídico de los productos a base de cannabis
La reprogramación de los productos a base de cannabis para uso medicinal en 2018 marcó un momento crucial en el enfoque del Reino Unido sobre el cannabis medicinal.
Este cambio normativo permitió a los médicos del Registro de Especialistas del Consejo Médico General prescribir CBPM, siempre que la decisión estuviera respaldada por un equipo multidisciplinar.
A finales de 2022, aproximadamente 32.000 pacientes estaban siendo tratados con CBPM para afecciones como el dolor crónico, el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de estrés postraumático.
A pesar de estos avances, la concienciación pública sigue siendo escasa y muchos pacientes continúan sintiéndose estigmatizados. Este estigma es especialmente pronunciado en las interacciones con las fuerzas del orden.
El estudio reveló que más de una quinta parte de los agentes de policía creían que las CBPM eran ilegales incluso cuando se prescribían, lo que pone de manifiesto una importante laguna de conocimientos cuatro años después del cambio de legislación.
Los resultados de la encuesta subrayaron la necesidad de programas de formación específicos para los agentes de policía. Casi la mitad de los encuestados (48,0%) tenían entre 18 y 34 años, y otro 48,0% tenían entre 35 y 54 años, lo que indica un rango de edad diverso que requiere enfoques educativos adaptados.
La necesidad de este tipo de formación se hace evidente si se tiene en cuenta que el 66,0% de los agentes no habían recibido una formación adecuada sobre las CBPM, lo que contribuía a generar ideas erróneas y a provocar encuentros potencialmente negativos con los pacientes.
El estigma que rodea al cannabis medicinal
El estigma sigue siendo un obstáculo importante para los pacientes a los que se prescriben medicamentos a base de cannabis. Un estudio de 2022 reveló que el 84,4% de los pacientes se sentían estigmatizados por su medicación, un sentimiento que se repite en otras investigaciones norteamericanas.
Este estigma suele derivarse de experiencias negativas con la policía y el sistema de justicia penal en general, lo que refuerza la importancia de unas interacciones informadas y empáticas con las fuerzas del orden.
Los pacientes a los que se prescriben CBPM expresan con frecuencia su preocupación por ser juzgados o malinterpretados por los agentes de policía.
La encuesta indicaba que, cuando se encontraban con alguien que afirmaba consumir cannabis por motivos médicos, las respuestas de los agentes de policía variaban mucho.
Algunos agentes pidieron más pruebas a la persona o consultaron a profesionales sanitarios, mientras que otros tomaron medidas más drásticas, como detenerla o arrestarla.
Estas respuestas tan variadas ponen de relieve la necesidad de una formación normalizada para garantizar que todos los agentes comprenden la legalidad y los matices del uso del CBPM.
Mejorar los conocimientos de los agentes de policía sobre las CBPM puede contribuir a reducir el estigma y fomentar un entorno más propicio para los pacientes.
Educar a las fuerzas del orden no sólo ayuda a identificar y tratar adecuadamente a los pacientes de cannabis medicinal legal, sino que también contribuye a cambiar la actitud de la sociedad hacia el cannabis como tratamiento medicinal legítimo.

Formación y educación. El camino esencial
Los resultados de la encuesta indican claramente la necesidad de programas de formación exhaustivos para los agentes de policía sobre el estatuto jurídico y la identificación de los CBPM.
El 88,5% de los encuestados expresó su deseo de recibir más formación, lo que pone de manifiesto que los esfuerzos educativos actuales son insuficientes. Los programas de formación a medida, desarrollados en colaboración con clínicas de cannabis medicinal y médicos especialistas, pueden colmar esta laguna.
Estos programas de formación deberían centrarse en varias áreas clave: comprender el marco jurídico de las CBPM, reconocer los signos y la documentación del consumo legal de cannabis medicinal y abordar el estigma asociado al cannabis.
Al dotar a los agentes de policía de información precisa y conocimientos prácticos, estos programas pueden garantizar que el personal policial esté preparado para interactuar adecuadamente con los pacientes de CBPM.
Además de la formación oficial, la educación continua y las actualizaciones sobre la normativa del cannabis son esenciales. La rápida evolución del panorama del cannabis medicinal exige que las fuerzas del orden se mantengan informadas sobre las novedades y los cambios legislativos.
Los talleres, seminarios y cursos en línea periódicos pueden proporcionar a los funcionarios los conocimientos y herramientas necesarios para desenvolverse con eficacia en este complejo campo.
El impacto positivo de una aplicación de la ley informada
Mejorar el conocimiento y la comprensión de la normativa sobre cannabis medicinal por parte de los agentes de policía puede tener beneficios de gran alcance.
Para los pacientes, significa menos encuentros estigmatizantes y una mayor sensación de legitimidad respecto a su tratamiento. Para los agentes de policía, fomenta un enfoque más informado y empático de sus obligaciones, promoviendo la confianza y la cooperación entre las fuerzas del orden y la comunidad.
Además, unas fuerzas del orden bien informadas pueden desempeñar un papel crucial en el cambio de la percepción pública del cannabis. Demostrando un conocimiento profundo de las CBPM y de su situación legal, los agentes de policía pueden contribuir a cuestionar las ideas erróneas y a reducir el estigma asociado al consumo de cannabis medicinal.
Esto, a su vez, puede animar a más pacientes a buscar el tratamiento que necesitan sin miedo a ser juzgados o a repercusiones legales.
El estudio subraya la urgente necesidad de mejorar la educación y la formación de los agentes de policía británicos sobre la normativa relativa al cannabis medicinal.
A medida que aumenta el número de pacientes a los que se prescriben CBPM, es esencial garantizar que el personal encargado de hacer cumplir la ley esté bien informado y equipado para tratar estos casos. Mediante el fomento de una comunidad policial más solidaria y bien informada, podemos ayudar a reducir el estigma, mejorar las experiencias de los pacientes y promover una actitud social más positiva hacia el cannabis medicinal.


